...Por: David Andrés Casilimas Díaz...

viernes, 8 de diciembre de 2017

Rayas y Rayes

Existen rayes de rayes
Hay rayes de frustración
y los hay que son de satisfacción.

Que raye los encuentros tardíos
Que me presentan sueños fugaces,
degustaciones de futuros vivaces
que jamás serán recuerdos míos.

Que raye las historias no contadas
abrazados bajo las ramas de un roble,
cuando escondías los pies de mis cantadas.

Que raye no decir "hola" antes
Que raye los besos no correspondidos
Los caminos no recorridos
Que raye las miradas errantes

Que raye la facilidad con que hiciste
rayitas de un modo inadvertido.
Que raye no saber si me rayé solo
o si el rayón fue compartido.

Pero las letras de los libros
y las escenas de los cuadros,
están hechas de miles de rayas
Son los rayes congelados
en una memoria sin fallas.

sábado, 8 de julio de 2017

Escondidas Americanas

No hay sensación peor que esa de levantarse a las cinco de la mañana el primer día de clase del año. Mi mamá ya ha pasado tres veces por el cuarto pero no quiero salir de las cobijas sabiendo que todavía está de noche afuera. Me doy la vuelta y me hago el dormido. ¿Por qué tienen que acabar las vacaciones? Pienso que mi mamá podría entrar al cuarto y decirme:

 – Está bien, hoy al final nunca hacen nada en los colegios porque ni los profesores tienen ganas de trabajar. Ya vimos la lista del curso y vas a estar con todos tus amigos de los años pasados. Puedes dormir hoy también hasta las 10. –
Pero eso nunca pasa porque “lo que importa es la disciplina”, o eso es lo que dice mi papá todo el tiempo. ¡Y saber que todavía me faltan 6 años de esa disciplina, colegio y baño de agua fría en la madrugada!

Hoy de seguro el profe de español nos pone a hacer una redacción sobre lo que hicimos en vacaciones y eso me va a dar más ganas de no haber ido, de seguir de vacaciones, de correr en el río y, sobre todo, de jugar escondidas.

Es que en diciembre fuimos a la finca de la tía Loló, que realmente es la tía de mi mamá pero siempre me han hecho decirle así.  Yo tenía mucha pereza de ir porque esa casa se la pasa llena de viejitos que lo único que hacen es jugar dominó y untarle a uno esa crema rosada que se seca en la piel cuando uno se quemó con el sol. Lo peor es que es tierra caliente y no hay piscinas. Siempre que vamos allá, para ir a una tenemos que ir a otro pueblo que ¡Queda como a una hora de la casa!

 – Además, esta vez no vamos a piscina – dijo mi papá y ahí casi me devuelvo caminando hasta Bogotá. Sólo no lo hice porque no creía poder sobrevivir mucho en ese sol infernal. – Vamos a ir al río que pasa por la finca de doña Graciela.

Doña Graciela es una señora bajita que yo creo que está loca, se la pasa contando chistes y riéndose, pero cuando está sola siempre está llorando. La tía Loló me dice que no le pregunte nada, que el marido la dejó hace mucho y que si le hablo de cosas tristes ya no me va a contar más chistes. Doña Graciela me cae bien, además cocina muy rico, pero me da pena quedarme con ella, siento que voy a terminar preguntándole cosas que no debo. La casa que tiene es muy bonita, tiene un cuarto en el techo con una ventana triangular con vista al río. Siempre le digo a mis papás que cuando compren una finca tenga un cuarto así.

Lo del río me gustó. Y me gustó más cuando conocí a Andrea, la sobrina de Doña Graciela. Los papás de Andrea trabajan mucho y como ella estaba de vacaciones la subieron en un bus con la abuela para que se fueran a pasar vacaciones aquí. La verdad al principio no quería ir con ella al río y empecé a caminar muy rápido, subiendo a las piedras que había en el camino, saltando las quebradas para no mojarme los tenis. Por allá escuchaba a Andrea diciéndole a la tía “ese niño va empitado”, y gritándome a ratos “oiga niño que más despacio que la abuela va alcanzada”. Andrea habla raro, me dan ganas de reírme cuando le dice a Doña Graciela que no la caramelié tanto y le dé los bombones, y yo no entiendo que significa.

Cuando estábamos esperando a que los grandes hicieran la comida se me acercó toda seria y me dijo:

 – A ver niño, si es tan aventao vamos a hacer una carrera para saber quién llega al otro lado del rio primero – y yo le dije que listo, que le iba a dar ventaja para que fuera justa la apuesta. Ella me miró toda brava y continuó:

 – Tan pinchado este, yo no necesito ventaja oyó?

Le dije que bueno y empezamos a correr dentro del agua. Íbamos muy pegados, pero pasando la mitad del rio yo pisé una piedra que se hundió y me raspé la canilla con un palo. Andrea no se dio cuenta y siguió corriendo riéndose. “Si vió? Le gané!” gritó cuando llegó al otro lado. Yo iba corriendo también pero más despacio porque me estaba ardiendo la pierna.

 – ¿Qué le pasó? – me preguntó y en ese instante se desvaneció la imagen de niña brava por la de niña asustada – ¿Se aporrió? Venga, venga yo lo ayudo. No le digamos a mi tía que después nos regaña a los dos.

En ese momento nos sentamos en una piedra y comenzó a echarme agua con las manos para quitar la sangre que salía por una rayita. Mientras me decía que había visto en un programa de televisión que poner hojas mojadas encima de la herida podía salvarle la vida a una persona, me pasó un escalofrío y sentí que se me pararon los pelos de la parte de atrás de la cabeza. Y luego otra vez cuando ponía las hojas con cuidado. Después descansamos y me enseñó las cosas que decían en la ciudad de ella, trebejos, cosianfiros, furruscas y otras tantas de las que ya no me puedo acordar. Hicimos una pequeña colección de escarabajos y otros bichos que salían de debajo de las piedras.

 – En la noche cuando acabemos de comer jugamos al escondite, sí? – me preguntó.

Yo le respondí que no tenía gracia jugar de a dos, pero ella me dijo que íbamos era a jugar escondidas americanas.

 – ¿Cómo se juegan esas? – le pregunté

 – Ah, yo le explico mientras vamos jugando. Pero me pido contar de primeras.

Pasó que esa noche no pudimos jugar porque Doña Graciela se puso triste cuando se fue a caminar por el río y cuando íbamos por la carretera de regreso, se llevó a Andrea para la casa de ella en vez de ir a comer a la nuestra.

No vi a Andrea sino hasta el día en que nos íbamos a devolver. Me trajo varios de los escarabajos que habíamos cogido en tarritos de vidrio, flotando en lo que creo que era alcohol.

 – No me enseñaste el juego al fin – le dije – ya mis papás tienen todo en el carro.

 – Venga y jugamos rápido, yo cuento hasta diez y usted se esconde, el tacho es la puerta del patio – dijo a la carrera.

 – Pero eso parecen escondidas normales.

 – Ay! Que lora… corra, corra y escóndase que yo ya le muestro.

Se volteo contra la puerta y empezó a contar. Uno! Salí corriendo y me metí en el armario de las escobas. No me imaginaba como podía ser diferente el juego. Tres! Mejor me hago en otro lado, seguro ella abre esta puerta de primero. Pasé la cocina, entré al comedor. Siete! Había una pared con una columna en la que si ella pasaba para ir a la sala no me veía y ahí yo podía correr a la puerta. Diez!

 – ¡Ni por arriba ni por abajo ni por ninguno de los lados!

Andrea no se escuchaba al caminar. Abrió el armario de las escobas, ¡Já! Sabía que ahí no me debía esconder. Quería que ella pasara hacia la sala, me asomé un poco y vi que acababa de darme la espalda. ¡Bien! Iba a esperar a que buscara detrás de las poltronas para que no me viera salir. Cinco, cuatro, tres, dos… iba a salir lo más rápido posible. Uno.

Me asomé por la columna y casi me rompo la nariz con la frente de Andrea que estaba ahí parada.

 – ¡Te encontré!

 – ¿Y qué era lo diferente?

 – Que cuando encuentras a alguien – dijo – haces esto.

Cerró los ojos y me besó apretando sus labios contra los míos. Yo me quedé como de piedra incluso después que terminó. Ella viendo mi reacción dijo:

 – ¡Los rolos si son como medio atembados!

Me dio otro beso y se fue corriendo. Cuando ya iba saliendo de la casa se volteó sonriendo y me miró por última vez.

 – Hijo! ¿Que pasó contigo? – gritó mi mamá desde el garaje.

Salí de la casa, me subí al carro y mi papá desde el puesto del conductor se voltea y yo ya sé que va a decir. “Que cosa contigo, siempre eres el último en salir”.

 – ¿Quieres venir adelante? Desde aquí se ve mejor la casa de Doña Graciela – me dice, y yo lo miro con sorpresa.
No sé si lo propone por la ventana que me gusta o porque vio algo hace un momento. Yo no digo nada, pero algo en mi cara debe estar hablando más fuerte porque el sólo sonríe y abre la puerta de al lado para que yo me suba.

miércoles, 7 de junio de 2017

2*(Te quiero)

Te quiero. Te sigo queriendo con la misma intensidad, con el mismo orgullo, con el mismo deseo de que seas feliz. Esta vez, a pesar de pedirte lo contrario, mi contexto hace que decidas irte, ahora sí en serio. Pensamos diferente, lo sé, pero te quiero como eres y acepto tu forma de querer.

No te quiero menos por quererte como lo hago. Tampoco te quiero mejor o peor que otras formas. Te vas porque quieres que te quiera diferente, pero yo sólo sé quererte de la forma en que se querer: libre, intensa, tranquila.

Una forma en la cual lo que basta es querer.

lunes, 29 de agosto de 2016

Quiet Houses

En medio de una acalorada pero interesante discusión me mira un poco exasperada y pregunta si le estoy poniendo atención a la música. Medio fuera de base interrumpo el discurso que hacía y le respondo que sí. Pero ella me mira nuevamente, esta vez con un poco de tristeza, y en su cara se nota que no está muy convencida de mi respuesta por lo que agrego:

 – Le estoy poniendo atención pero no logro entender del todo la letra – aunque eso era más por lo distraído que estaba que porque tuviera algún problema con el inglés. Tras esas palabras la tristeza en sus ojos aumenta.
– ¿De qué habla esta canción? – pregunto ahora que sé que se trata de algo importante para ella.

Viride miró al suelo y titubeo un poco. Desviando la mirada dijo “es sobre dos hermanos que se extrañan”. Me pareció una temática muy acorde con el estilo folk de aquella banda que escuchaba esa noche por primera vez así que no profundicé más en ello y volví al tema central.

La melodía de las canciones de ese álbum me gustó bastante y pasé a asociarlo mucho con Viride a pesar de haber perdido contacto con ella. Por alguna razón que desconozco sólo lo descargué tras el adiós y solía escucharlo muchas veces, incluso podía tenerlo sonando todo un día mientras hacía otras cosas. Es curioso que habiendo pasado alrededor de dos años después de oírla por primera vez, cuando anoche escuchaba Quiet Houses, la canción “sobre los hermanos que se extrañan”, me di cuenta que solo estaba compuesta por tres frases que se repetían a lo largo de los poco más de tres minutos y medio que duraba la canción.


Lay me down
Lay me down
Lay me down
Lay me down
Don’t give in
Don’t give in
Don’t give in
Don’t give in
Don’t give in
Don’t give in
Don’t give in
Don’t give in
Come to me
Come to me
Come to me
Come to me
Lay me down
Lay me down
Lay me down
Lay me down
Lay me down
Lay me down
Lay me down
Lay me down
Lay me down


 Así es como en la noche de un viernes cualquiera uno se da cuenta de lo idiota que ha sido.

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martes, 23 de febrero de 2016

La van der Hammen: ¡Qué lío!

En Bogotá y otras regiones colombianas, e incluso entre los compatriotas que vivimos fuera del país, se ha desatado una enorme discusión en torno a la propuesta del gobierno entrante. Estamos como diría Jaime Garzón en uno de sus discursos:
-          ¡Peñalosista!
-          ¡Petrista!
-          ¡La suya!
-          ¡Ambientalista!
-          ¡Capitalista!
-          ¡La suya!
El alcalde electo, Enrique Peñalosa, pretende urbanizar en los terrenos de una reserva forestal al norte de la ciudad. Pero esta reserva no es cualquier pastizal (aun cuando en el momento tenga muchos), es una región de incalculable valor ambiental y ecológico que ha sido minuciosamente estudiado y enormemente apreciado por la academia. Justamente por esta razón se decidió convertirla en una reserva forestal urbana, probablemente la que podría llegar a contener al bosque urbano de mayor envergadura en América Latina.
Existe, sin embargo, una creciente necesidad de viviendas para atender el crecimiento poblacional de la capital del país, en lo cual el burgomaestre no miente. Ése es uno de los principales argumentos esgrimidos por él.  Es un crecimiento que, como él dice, ya está ocurriendo pero de forma desordenada, no regulada y sin un plan que vele por la calidad de vida y el desarrollo sostenible. Entonces el alcalde tiene razón en que es necesario crear áreas de vivienda densa, con calidad de vida y con transporte masivo de bajo costo, lo cual disminuye el consumo energético. Reconstruir áreas ya urbanizadas supone una serie de limitaciones, especialmente porque los modelos de construcción y crecimiento han sido terriblemente devastadores con el medio ambiente, recuperar los suelos ya urbanizados sería una tarea sumamente costosa. Así pues, el alcalde de turno prefiere construir desde cero para tener libertad de creación y decisión, y eso no está mal. Es bien sabido que existe una tendencia a la creación de ciudades planeadas y al parecer este es el sueño del Alcalde, que así pretende atender las necesidades de la sociedad, el medio ambiente y la economía.
Infortunadamente no todo es color de rosa pues el sueño del alcalde tiene lugar, al menos en parte, justo sobre la Reserva van der Hammen. Y digo en parte porque no es, como algunos intentan plantear, el único lugar que se pretende urbanizar, aunque sí uno de los más importantes. Pero el problema no es únicamente la intención de desestimar los estudios que declaran necesaria la conservación de la reserva: se sabe también que hay enormes intereses económicos por parte de la asociación de propietarios de los terrenos (ASODESCO) que están dentro de la misma, a quienes la declaración de zona de reserva les depreció significativamente el valor de sus predios motivo por el cual la propuesta del alcalde les es de gran interés.
A pesar de que en general no se piensa – esto incluye al panel de expertos que declararon la condición de reserva – que el alcalde esté buscando obtener un lucro a partir de la urbanización, sí es evidente que tanto la asociación de propietarios como los gremios de la construcción estarían gestionando una enorme presión sobre múltiples organismos para conseguir el cambio en los usos de la tierra que les permitiría revalorizar su patrimonio, en el caso de los dueños, o ganar contratos de construcción.
¿Pero por qué Peñalosa es tan insistente y terco con el área donde debe ser ubicado cerca del 25 % de la llamada Ciudad Paz? El alcalde abrió los oídos y entendió que la reserva tiene estudios y es una región importante a pesar que no entienda muy bien por qué, lo cual es evidente cuando después pide estudios que demuestren que la región es significativamente diferente a otras zonas de la Sabana de Bogotá. Es esta falta de entendimiento la que lo lleva a insistir tercamente en construir en este lugar, pero el sí sabe que tiene de diferente en otro sentido: múltiples proyectos de construcción frenados, que se traducen en apoyo político y financiero para sus proyectos. Aunque si vamos a hablar de intereses económicos es curioso la poca atención que se ha prestado sobre Ciudad Mosquera (pero eso será tema de otra discusión).
A excepción de Julio Carrizosa, el panel y la ciudadanía se ha limitado a rechazar la propuesta del alcalde sin ofrecer alternativas. ¡Para eso lo eligieron: para que nos resuelva la vida, porque la sociedad la hacen los políticos y no los ciudadanos! ¿verdad? Los biólogos, ambientalistas y otros agregados, a veces nos quedamos en decir que hay que proteger pero rara vez nos metemos a resolver las necesidades de la sociedad asociadas al inevitable crecimiento poblacional. Entonces obvio ese trabajo les queda a otros que hacen lo que pueden con lo que conocen o les conviene por facilidad y que cuando piden ayuda se encuentran con un “no, no sé, pero eso que usted dice no se puede hacer”. Mencioné al inicio del párrafo a Julio Carrizosa porque, en el foro que tuvo lugar en la Universidad de los Andes el pasado 17 de febrero, fue el único que se atrevió a dar una sugerencia al alcalde. “Construya ciudad paz en el Centro Ampliado. Olvídese que eso lo dijo Petro”. Sin embargo, hay dos posibilidades, la primera en la que parece que el panelista no prestó mucha atención minutos antes cuando el alcalde explicaba el proyecto de desarrollo de vivienda que se resume en la siguiente tabla:
Redesarrrollo urbano (densificación centro ampliado, entre otros)        à 300.000 viviendas
Ciudad Norte (Reserva van der Hammen y anexos)                                    à 494.000 viviendas
Ciudad Mosquera                                                                                               à 417.000 viviendas
Ciudad Río                                                                                                            à 350.000 viviendas
Ciudad Soacha                                                                                                     à 291.000 viviendas
Total                                                                                                                      à 2’052.000 viviendas
Déficit (otros municipios y sin resolver)                                                          à 848.000 viviendas
Al parecer Peñalosa ya había incluido el centro ampliado y otras zonas de la ciudad en su intención de densificar la ciudad. En este punto debo ser bien crítico de las declaraciones del alcalde pues ha hecho declaraciones falsas. Para justificar la escasa construcción de vivienda dentro de la ciudad – apenas cerca de un 16 % de lo planeado – se basa en que supuestamente Bogotá es la quinta ciudad más densamente poblada en el mundo, y yo no sé de donde habrá sacado esa cifra pero Bogotá no es la quinta ni la sexta ni la décima ciudad más densa del mundo, aunque también es cierto que no se está haciendo nada para densificarla (Petro) y que si se densifica en zonas céntricas éstas no serían precisamente de interés social pues, como ha sido ampliamente estudiado, hay una fuerte correlación negativa entre la distancia a los núcleos urbanos de importancia – prestación de bienes y servicios, actividad financiera, cultural, etc. – con el ingreso de los habitantes y el valor de la vivienda.
Una segunda posibilidad podría ser que con su sugerencia Carrizosa haya hecho un cuestionamiento a las cifras presentadas por el alcalde. ¿Qué tan equivocadas están las proyecciones del Alcalde sobre el crecimiento de Bogotá y sobre la posibilidad de densificarla (número de viviendas posibles de ser construidas al interior)? No puedo sino recomendar seguir la sugerencia de Peñalosa y de Carrizosa, revisemos las cifras, que el próximo debate gire en torno a ellas, que si se puede densificar más las ciudad se muestre cómo y dónde. Ciertamente densificar dentro de lo ya urbanizado traería ventajas en cuanto al consumo energético de la ciudad, pero también es preciso analizar las implicaciones que esto generaría a nivel económico, ambiental, social y hasta en la movilidad.
De la discusión generada por esta confrontación es importante destacar tres puntos principales:
1)      Nuestra idiosincrasia pasa cada vez una factura mayor: preferimos pelear y odiar al contrario, agarrarnos a madres y memes, en vez de dialogar y buscar soluciones. La tendencia a la polarización es enorme y está siendo ampliamente explotada por unos cuantos políticos que no se dan cuenta que ad portas de un posible post conflicto, los discursos de odio deberían estar mandados a recoger.
2)      Nuestra escasa o nula atención al medio ambiente: Sólo pensamos en proteger cuando alguien quiere intervenir. Fue así como en el año 2000 tras la presentación del proyecto de cambio de uso de los suelos se reunieron los expertos a decir que había que proteger el área. Sin embargo pasaron 11 años desde que el Ministerio dio la orden hasta que finalmente fue declarada como área de reserva por la CAR, otros 3 para que se dictaran disposiciones y quien sabe cuántos más (ya van 2 años) para que se comience a ejecutar. Sin embargo, la reserva tiene también una importancia simbólica, si se tumba esta, se pueden tumbar otras. La reserva van der Hammen debe ser intocable, pero no puede seguir como está. Eso también se lo debemos exigir a los encargados de dicha gestión.
3)      La falta de interacción entre las ciencias y el desarrollo social y urbano: Como parte del gremio de biólogos muchas veces he reclamado de la poca importancia que se nos da y de cómo se nos restringe el área de actuación casi que exclusivamente a la docencia. Sin embargo, muchas veces se requieren iniciativas privadas para conseguir esos campos de acción. Dónde están los grupos formados entre biólogos, ecólogos, arquitectos, ingenieros civiles y ambientales haciendo proyectos de vivienda. La mayoría trabajan por separado con muy buenas intenciones hacia el desarrollo sostenible – cuando ese nombre no se usa simplemente para hacer marketing y cobrar más caro – pero con enorme desconocimiento de los procesos involucrados o las posibles herramientas. Muchos ambientalistas se han quedado en la permacultura como modelo alternativo, pero esto es un sueño que simplemente ignora que ciudades de la envergadura de Bogotá no se sostienen con permacultura. Si bien hay hermosas casas de bahareque, laboratorios especializados, hospitales y edificios densamente habitados no se pueden construir con esa técnica. Por otro lado están arquitectos e ingenieros civiles creando nuevos diseños de captura de luz, de uso mínimo de agua, aplicando calentadores solares y paneles a sus construcciones. Sin embargo, seguimos usando hormigón e infinidad de polímeros derivados del petróleo. Es necesario un trabajo conjunto en el desarrollo de materiales nuevos, en el aprovechamiento de los existentes y en la minimización de sus efectos ambientales. Es necesaria la existencia de consultores de las ciencias biológicas que implementen la biomimética en el diseño de estructuras y centros urbanos de modo que se minimicen las pérdidas de residuos (contaminación) y energía.
Preguntémonos entonces ¿Cómo debemos crecer? ¿Cómo hacemos para ocupar la menor cantidad posible de sabana? Algo cierto es que el centralismo debe ir desapareciendo y debemos aprovechar los otros municipios para crear alternativas a Bogotá. Esta, sin embargo, es una opción a muy largo plazo y requiere de una coordinación a nivel nacional bastante compleja, se necesitan soluciones inmediatas para el crecimiento de Bogotá. ¿Vamos a seguir peleando o a construir opciones de cambio?

domingo, 13 de diciembre de 2015

Bifurcación (Intento 2)

– Este sí es sobre ti. –

Los rieles de mi tren han sido cerrados
en caminos ciertamente iterativos.
Me han hecho creer que no tengo motivos
para tener el mapa a mis costados.

Para qué ver trazos en el pergamino
si después de horas de recorrido
reconoces cada trecho del camino?

Así le mentí a todo el mundo,
sé que me he mentido a mí también,
y ya he respondido iracundo
incluso después de contar hasta cien.

Nunca olvidé la manera
como recorrimos la carrilera.
Vía que para ti, já era.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Âmbar

“Well it's been a long time, long time now
since I've seen you smile”

Eu nunca vi uma foto sua de quando era criança... Só sei das historias do coelho que nasceu e morou na toca das cobertas, da pseudorebeldia da sua adolescência. Com frequência imaginava uma versão meio punk que tem batom escuro, unhas pretas e uma cadeia na calça, sentada no banco de um parque perto de casa com algum romance nas mãos. Agora me pergunto se pelo menos às vezes se permitirá essa liberdade.  Tenho uma fina fatia da sua vida que ficará eternamente nas minhas lembranças, um Dorian Gray que faz estragos na minha cabeça, mas que nunca envelhece. Um sorriso gravado na retina, um que nunca mais presenciei. Let’s make a gamble, um de nós aprenderá a mentir, aprenderá a dizer que não confunde o seu sorriso com caramelos, que a curiosidade acabou com as tímidas tentativas de fazer um veste. Eu nunca vi uma foto sua de quando era criança... mas eu vi os seus olhos virar âmbar num espelho uma manhã embaixo do raio do sol.